martes, 8 de abril de 2014

¿CUÁNDO ACABARÁ LA LUCHA EN VENEZUELA?



No pasa un solo día sin que me pregunte: ¿aún dura la lucha en Venezuela? Se que, cuantos estáis leyendo ahora esto pensáis lo mismo. Ya es demasiado, no se puede continuar, nada parece cambia,. es como si todo cayese en una espiral, en un desorden; sin embargo ahora más que nunca, es necesario hablar de luces en vez de sombras; ahora más que nunca, debemos dar esperanza a los días que amanecen envueltos en la bruma de la desesperación; pero... ¿cómo hacerlo?

Busquemos entre la masa amorfa que camina por la calle sin rumbo fijo, mirando sin ver, buscando respuestas a preguntaos que nadie ha hecho, en medio de esa "amalgama" de sueños fallidos, alguien alzó la voz, escapó de la siniestra estructura pétrea en la que Cuba encerró a Venezuela. Lo hizo con gesto vigoroso y acento nuevo, con ilusión renovada, con fe y sacrificio. Los jóvenes en Venezuela dijeron BASTA, y eso se traduce en lenta lucha, con dolor y muerte, pero también con victoria que se vislumbra en medio de la tediosa oscuridad. Ahí es dónde conduce el grito frenético de los que creían no tener voz; ahí se encuentra la salida, hasta ahora oculta en la trampa castro-comunista; ahí se reúnen las voluntades inquebrantables de quienes dieron vida y sangre en nombre de la Libertad.

Los jóvenes liberaran al fin la nueva Venezuela, son ellos quienes recogen el testigo de la justicia, lo rescatan del suelo embarrado por la iniquidad humana, por el comercio del alma. ¿Es así cómo debe ser? preguntan quienes hoy lloran a sus hijos, quienes han dejado de creer en la lucha de la juventud heredera del espíritu de Bolívar, del espíritu libertador que sustenta la grandeza de vuestra patria.

¿Qué respuesta se le puede dar a esa madre, a ese padre, a esa hermana, que a partir de una fecha, marcada en su alma con impactos de bala , sabe que nunca volverá a ver a su ser más querido?. No hay respuesta posible, sólo incertidumbre, sólo dolor, sólo desesperación.

En tan terribles circunstancias no existe ningún oro camino. El coste de una sóla vida resulta demasiado alto, no queda otra opción ya es tarde para el retorno; por eso sigue camnando, mi amada Venezuela, sigue mirando al frente, hacia esa luz que en la que crees; no queda mucho para que todo termine; para que tus niños vuelvan a jugar en las calles seguras y tranquilas, bañadas por la serena luz de la tarde; para que tu dolor sea un necesario recuerdo y tu victoria un glorioso presente.