domingo, 24 de febrero de 2013

Esperando a Chávez.

Escrito por: webarticulista el 24/02/2013.- "Crónicas de Venezuela"

Luis DE LION


El rumor sobre un hipotético regreso del presidente Hugo Chávez al país, distribuido previamente por sus agentes más cercanos, se hizo realidad, mejor dicho, se hizo anuncio, al amanecer del pasado lunes. Pero poco duró la euforia, la emoción cayó de forma casi inmediata, el silencio se impuso de nuevo y a intervalos reaparecieron los comunicados oficiales sobre su estado de salud y así sucesivamente.

La ocasión todavía no es propicia, lejos está de serlo para que Hugo Chávez se pronuncie, pero es muy importante para sus cercanos mantener sin descanso su memoria, tanto como lo es para el propio Chávez el desarrollo de su naciente mito. Por muy insoportable que pueda ser, comprable a una tortura física, que la indiferencia se apodere desde ya de su situación.

Evo Morales en su más reciente visita de cortesía, evocó una suerte de panegírico. A su alrededor nadie se sintió insultado, sus palabras, por más incomprensibles que a veces éstas sean, no causaron alarma. El vigor a que nos acostumbró Chávez, su excesivo orgullo, por instantes nos hace pensar que va a volver y que su abundante confianza en sí mismo le impide resignarse. Pero una cosa es el hombre político y otra el humano capaz de remontar la cuesta de una enfermedad terminal. El pasado nueve de diciembre, el buen sentido, el común, lo condenó a apartarse y el experto táctico que siempre había sido, no quiso dejar que la duda se impusiera y ordenó apoyar a Maduro en las elecciones que debían venir. Pero hoy el asunto no son sus órdenes, sino los obstáculos que parecen desviarlas.

Es evidente, que ya ni su palabra, ni su voluntad, están presentes. Pero los obstáculos tienen hoy más que ver con la desastrosa gestión de Maduro. Así es la política, los hechos la sancionan. En perspectiva, el balance del usurpador, ha abierto las esperanzas, no de Capriles, sino de otros cuadros de la revolución, de reciente éxito en lides electoreras. Pero como todas las perspectivas son aleatorias, no basta con que el Vice-presidente sea mediocre, en democracia a dicha mediocridad se le debe oponer una alternativa, ésta a su vez debe carburar en base a una lectura crítica del régimen, con proposiciones constantes y públicas. Algo que no ocurrió en la pasada campaña, así como tampoco está ocurriendo hoy, para desgracia de los demócratas venezolanos.

La debilidad política de Chávez radica en su soledad. Salvo a pensar que llegará el día, en que regresará y él se sucederá a sí mismo, hipótesis ésta tan incierta como ficticia, no solo desde un punto de vista médico, sino políticamente imposible por cuanto esa suposición pasa por una legitimación de su obra.

Tendría Chávez que, salir de su silencio, para eso regresó. Pero el obstáculo está allí y lo constituye el propio PSUV, cuyos líderes compiten por el puesto que deja el propio Chávez. Algo similar ocurre en el implotado movimiento opositor, en apariencia no muy interesado en exigir que Chávez hable, se muestre o se juramente, la prueba es los que lucen interesados y así lo han hecho saber ante el TSJ, son los miembros de la Sociedad Civil.

Por todas estas razones, es necesario que Chávez salga de su silencio político, pero el mismo sería posible si la causa del ayuno de palabras y de actos fuera el calendario de las municipales. Pero el obligado silencio tiene razones médicas de pronóstico reservado.

Se le está haciendo tarde al régimen para administrar la transición sin obstáculos, así la paradoja sea que, los impedimentos vienen de su propio seno. Igual de extravagante, resulta el hecho que la oposición no aparenta estar beneficiándose de lo que ocurre.
luisdelion@gmail.com