En menos de cinco minutos, Socorro corta con un afilado
cuchillo la cabeza, la cola y despelleja una iguana para venderla a un
cliente. La crianza y consumo del reptil tropical es la singular propuesta de Nicaragua frente a la escasez de alimentos por la sequía.
Con dos canastas repletas de iguanas vivas sobre una mesa en su
puesto del populoso Mercado Oriental de Managua, Socorro Gutiérrez, una
corpulenta trigueña de 55 años, explica con amabilidad: “Esta carne la
ocupan mucho para la anemia y cuando la persona está desnutrida”.
(leer máa)
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